
El detector térmico direccionable con autoprueba automática permite la programación remota desde el panel de control como sensor de temperatura fija a 57 °C (135 °F), combinación de tasa de aumento más fijo a 57 °C, o sensor de alta temperatura a 88 °C (190 °F). Su diseño de bajo perfil incorpora una baliza integrada que facilita la verificación de inspecciones visuales mediante aplicación dedicada. El dispositivo ejecuta pruebas de mantenimiento automáticas inyectando pequeñas cantidades de calor en la cámara sensora, eliminando la necesidad de pistolas de calor en campo. Soporta pruebas simultáneas concurrentes en múltiples lazos y paneles, optimizando los tiempos de mantenimiento en instalaciones de gran escala. Opera sobre lazo SLC de dos hilos con protocolo FlashScan y direccionamiento rotativo decimal, ofreciendo resistencia a la manipulación y 150 ciclos de autoprueba antes de alcanzar fin de vida.