
Detector de calor de temperatura fija diseñado para integrarse en sistemas de detección de incendio convencionales. Se activa de manera confiable cuando la temperatura ambiente alcanza los 57 °C (135 °F), proporcionando una respuesta térmica específica en entornos donde los detectores de humo pueden resultar inadecuados debido a la presencia de vapor, grasa o fluctuaciones de calor. Su circuito normalmente abierto facilita la conexión con paneles de control de alarma. La construcción con contactos bañados en oro y sellado completo garantiza durabilidad y resistencia a agentes contaminantes. Se recomienda su uso como complemento de detectores de humo, nunca como sustituto, en aplicaciones residenciales y comerciales ligeras.